|
||||||
| Los fenómenos relacionados con la globalización, entre ellos los movimientos migratorios también, conducen a personas de culturas y religiones muy diversas a una convivencia cercana, en algunos aspectos fascinante aunque no totalmente libre de conflictos. Dicha realidad, convertida ya en algo cotidiano, despierta el interés por el diálogo. Como cristianos podemos leer en esto una oportunidad que nos impulsa a no relegar la religión a la esfera privada y a profundizar en la propia identidad de fe. Cerca de 400 personas de 29 nacionalidades - jóvenes, adultos y familias - participaron en la Scalabrini Fest de Primavera (1-3 de mayo de 2009), que se realizó en el Centro Internacional de Formación en Solothurn. El tema del Forum fue: "En el secreto del diálogo en la encrucijada entre religiones y culturas". Para la ocasión fue invitado el Obispo de Basilea, Mons. Kurt Koch, Presidente de la Conferencia Episcopal Suiza y experto en diálogo ecuménico e interreligioso. En las preguntas que le dirigieron los participantes destacaron las temáticas referentes a las contradicciones de la sociedad actual: las contraposiciones entre relativismo y fundamentalismo, sincretismo religioso y rechazo a priori de la fe del otro, secularismo e instrumentalización de la religión para fines políticos. En este contexto, el Obispo propuso como camino la correcta separación entre religión y poder político en el compromiso civil de los cristianos, dirigido a favorecer la reconciliación sin olvidar la búsqueda de la justicia, pero sobre todo propuso un camino de profundización en nuestra fe cristiana, que puede hacernos universalmente abiertos a todos los hombres, siguiendo la huella de Cristo crucificado y resucitado. Es en el Bautismo y en la Eucaristía donde recibimos el don de un amor invencible, que estamos llamados a transmitir al mundo. Durante el fin de semana hubo una gran participación en las celebraciones eucarísticas presididas por el P. Gabriele Bortolamai, el P. Pino Cervini (escalabrinianos) y don Emeka Okite, nigeriano. Los participantes, entre los cuales también había inmigrantes y refugiados cristianos provenientes de países heridos por conflictos (Irak, Eritrea, Nigeria, Congo, Siria, ex Yugoslavia...), siguieron en la búsqueda con momentos de intercambio en grupos, con el conocimiento de iniciativas de acogida y el diálogo con personas que han tenido que abandonar su propia tierra. Los más jóvenes expresaron durante un concierto su apertura a la belleza musical y artística de las diversas culturas. Sobre todo a los jóvenes, futuro de la Iglesia y de la sociedad, se dirige el camino formativo de los Centros Internacionales para colaborar en la transformación de la humanidad en el único Cuerpo de Cristo, con la riqueza de la diversidad de todos los pueblos. |
||||||